“Sé feliz, hijo mío. Sé tú mismo.”

Queremos que nuestros hijos sean libres, pero no hacemos más que enseñarles ventanas. Ventanas que nosotros nunca abrimos, ventanas que, en nuestro hogar, sólo se entornan. Ventanas grandes y lustradas, ventana limpias y aclaradas. Ventanas con alma de jaula, ventanas soga.
Ventanas que ya son pura moda del querer y no dar paso, ventanas de pared y ocaso. Ventanas mentira, ventanas de plástico encerrado, ventanas del tengo miedo al salto. Queremos que vuelen alto, que sean valentía de arrojo en espuma y, al hacerlo, confundimos nuestra entrega. Pues creemos que mostrar es enseñar, creemos que señalar es procurar huella, creemos que comprándoles lo último serán los primeros. Creemos que, con sólo decirles valentía, ellos adentro la encenderán ¡Cómo si fuera tan simple el mecanismo del echarse a volar! Y mientras, nuestras hebras, nos ven dentro de un eco somnoliento, de un pasar la vida mirándola a través de un cristal, a través de una ventana limpia y cuidada, de una jaula perfecta y justificada, a través de palabras llenas de miedo al mundo que hay tras ese cristal. “Sé feliz y sé tú mismo.”- Les decimos convencidos de que, al decirlo, ellos, súbito, dentro de sí lo lograrán. “Sé feliz y sé tú mismo.” – Les decimos mientras señalamos caminos que nosotros no nos atrevemos a cruzar. “Sé feliz, hijo mío. Sé tú mismo”… El niño piensa y ve la escena: Ventanas limpias y cerradas, palabras que asoman senderos que nunca podré caminar. Aprendo, padres, del ejemplo de sus pasos y por ello yo también me quedaré parado por respeto, copia y/o lealtad. “Soy feliz y soy yo mismo.” – se dice el padre mientras abandona antiguas quejas -.  Abriré las ventanas que no me atrevo a cantar, abriré los caminos que quiero para mí y, a través de mi salto, te enseñaré a volar … Así es como aprenderás la valentía de mí; del hombre que dejó de darle vueltas al pensar. “Soy feliz y soy yo mismo.” Sólo volando se enseña a volar.
Ustedes, por si acaso, amen sin freno ni precaución. No vaya a ser que el infierno no exista y estemos haciendo el tonto.
No hay gente malvada. Sólo hay personas con falta de amor y cariño.

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